Toxina botulímica

La historia de la toxina botulínica o botox en el campo de la estética comienza accidentalmente en 1987 de la mano de la Dra. Jean Carruthers, tratando a una paciente afectada de blefaroespasmo. Una forma diluida de la toxina botulínica tipo A, se considera hoy en día que es uno de los tratamientos que ofrece mejores resultados para eliminar las arrugas o tratamiento de la ritidosis.

El tratamiento con toxina botulínica tipo A se considera el más apropiado para la corrección de las arrugas de expresión facial en el tercio superior de la cara, consiguiendo un relajamiento de la musculatura facial, lo que favorece una sensación de mayor luminosidad en la mirada y un refrescamiento de la expresión.

La duración aproximada es de 4 a 5 meses.

La administración de toxina botulínica tipo A, es un procedimiento sencillo, seguro y eficaz que se realiza de manera ambulatoria mediante la inyección de pequeñas dosis de producto en la zona a tratar para la desaparición o atenuación de las arrugas. Los resultados suelen ser visibles a partir de 4 ó 5 días.

Dependiendo de cada paciente se puede combinar con otros tratamientos faciales: relleno, mesoterapia, IPL o peelings.

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