Abrió sus ojos…
Sintió que habían pasado los días grises. Que todo lo que pensaba que no podía cambiar… efectivamente: SÍ SE PODÍA CAMBIAR.
Se acercó a un gran espejo y esbozó una sonrisa…
Su rostro se iluminó, parecía más bello que otros días.
Eligió entre su ropa más bonita, y salió a la calle… respiró el aire frío de la mañana. Se sintió viva.
Por eso decidió “mimarse” ese lunes helado de enero y eligió el mejor lugar para regalarse bienestar y más belleza…
En Clínica Garcilaso, Lola la esperaba sonriente, y le brindó un cálido abrazo de bienvenida a “su casa”
Le ofreció el mejor tratamiento para un día como este. Porque hoy era un día para homenajearse… un día para relajar la mente, dejarse cuidar y embellecer… un día para comenzar espléndida la semana y repetir una y otra vez que SÍ.. SE PUEDE CAMBIAR.
En la mitad del masaje de relajación recordó las palabras de Cristina De Arozamena :
“Hacer haciendo.
Cambiar cambiando.
Ser siendo.
Crear creyendo… En lo posible.
Focalizando, evolucionando, avanzando.”
Y Clínica Garcilaso le ofreció la posibilidad de encontrarse con ella… con estas reflexiones, y comenzar una semana llena de colores




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