Consejos saludables para el verano:
Durante el verano el mejor refresco es el agua.
Olvidar el exceso de refrescos y de cervezas y otros alcoholes, como las sangrías, y, en su lugar, consumir dos litros de agua al día. Una pizca de zumo de limón en el agua puede hacerla más apetecible a niños y mayores. No hay que olvidar beber durante todo el día a pequeños sorbos y no solo en las comidas. Una hidratación óptima es la base de una buena dieta veraniega.
En esta época, conviene tomar de media de 2 a 3 litros de agua diarios, aunque también pueden sustituirse por zumos, refrescos no azucarados, infusiones, frutas, verduras, etc…
El organismo obtiene agua de tres fuentes:
1) Los alimentos. Los alimentos contienen agua en proporciones variables. Así las frutas y verduras tienen hasta el 90% de agua, las legumbres secas tienen un 10%, las carnes un 70%. Por tanto, los alimentos nos aportan una cantidad variable e importante de agua que puede ser mayor o menor dependiendo de lo que tomemos.
2) Las bebidas. Es el agua que bebemos, ya sea agua pura, que es lo más recomendable, o formando parte de cualquier otra bebida: café, té, refrescos, zumos, etc.
3) Agua metabólica. El organismo humano produce una pequeña cantidad de agua como resultado del proceso de combustión de los alimentos. Es lo que se llama agua metabólica, es decir agua que se produce al quemar (oxidar) los hidratos de carbono y las grasas. Se forman 14 centímetros cúbicos de agua por cada 100 calorías que se producen al quemar alimentos.
Recordar: En verano mojaros por fuera pero también por dentro!!!





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